HOMENAJE


Sentado veo pasar la venerable figura,
con andar deslizante y de erguida postura,
brillante la cabeza e impecable blancura,
con desplegada bata y llegar sin premura.

Salúdame al pasar, con habitual dulzura,
y movimientos lentos, de gálica finura,
levantando su mano, con singular mesura,
en su andar cotidiano, siempre igual tesitura.

Presuroso voy al aula, el saber ya me apura,
en clase magistral, con peculiar soltura,
de Lucio y Alvarado, habla con hermosura,
y de los micetomas, con sapiencia y holgura

Es tanta la emoción, que mi intelecto abruma,
y él va de tema en tema con ilustrada frescura,
de la lepra, mis dudas, diluye cual espuma,
que mi inicua ignorancia, con paciencia desnuda.

Al terminar su cátedra, pregunta ¿ alguna duda?
y un sepulcral silencio, toda las bocas... mudas,
él se responde adusto, ¿ quiere decir... ninguna?
y a la vista de todos, baja de las alturas.

Aun oigo sus palabras, con dejo de amargura:
¿ si no quieres críticas, has de acciones?... ¡ ninguna !
infalible sentencia, que en mi mente aún perdura,
y presagia la ofrenda que hoy la historia le augura.

Antonio Guzmán
Asunción, Paraguay, Noviembre 2002

Dr. Fernando Latapí Contreras